Hace
once años, Brooke se fue de su ciudad y no volvió a relacionarse con nadie de su
infancia y juventud. Estaba en su último año de instituto, y sus padres la
obligaron a irse porque estaba embarazada. Pero no era un embarazo normal, no,
pues el padre del niño, siendo novio de Brooke, estaba acusado de triple
homicidio y la principal testigo de la acusación era precisamente Brooke.
Hoy ha
vuelto, tras la muerte de sus padres en un accidente de tráfico, con un hijo
del que nadie sabía nada pero del que pronto comprenderá, todo el que ate
hilos, de quién puede ser: un asesino que lleva años en la cárcel, condenado a
cadena perpetua. En una prisión en la que Brooke acabará trabajando como
enfermera. ¿Qué puede salir mal?

