Juan
Gómez Jurado nos trae en esta ocasión una novela en la que dudamos de todo. Eva
Ramos (o quizá no se llame así) es una joven que ha aprendido a mentir y
manipular por medio de unas reglas que nos va contando. Su afán es mantener con
vida a Pablo, su hermano adolescente, que tiene una enfermedad para la que
necesita medicase regularmente. Su “jefe” utiliza esta enfermedad para mantener
retenida a Eva y enviarla allí donde hace falta mediar, mentir o manipular para
solucionar conflictos al margen de la ley.
En busca
de su próxima misión y acompañada de su hermano, acaba en lo alto de un puerto de
montaña en medio de una tormenta. Es rescatada por habitantes del pueblo de
Somiedo, lugar al que tenía que llegar pero sin conocer el encargo exacto que
le ha sido asignado. Allí, herida y aislada por la tormenta, se ve dentro de la
vida del pueblo, donde comienzan a aparecer cadáveres y ella, que ha asumido el
papel de jueza, tratará de sobrevivir y mantener con vida a su hermano a la vez
que averiguar qué está pasando en ese pueblo aislado.












































