Amelia
Sachs ha comenzado a trabajar regularmente con Lincoln Rhyme, el detective que
quedo tetrapléjico tras un accidente en una escena del crimen. Se ha convertido
en una figura indispensable para recopilar pruebas, y la relación entre ellos
se va afianzando.
Tres
testigos que tienen que prestar declaración en un juicio están en peligro, y
cuando uno de ellos, dueño de una pequeña compañía aérea que sobrevive a duras
penas, muere por una bomba colocada en su avión, todo el afán de la policía es
proteger a su esposa, también dueña de la compañía, y a otro piloto también
testigo. El responsable parece ser el apodado Bailarín de la muerte, un sicario
inteligentísimo y que se anticipa a todas las posibilidades. Lincoln Rhyme está
obsesionado con atraparlo, y Amelia Sachs le ayudará, aunque con muchas bajas y
dificultades.






























