Los niños
que fueron maltratados hace más de veinte años han conseguido una vida “normal”.
Henry y Lucy, aunque viviendo bajo nombres supuestos, residen en Londres. Su
supuesta hermana, aunque en realidad hija y sobrina, heredó la propiedad
maldita, la vendió y repartió con ellos las ganancias. Pero Henry sigue
obsesionado con el joven Phin, incluso imitándole físicamente y utilizando su
nombre.
Cuando
aparecen unos huesos antiguos, procedentes de un crimen de aquella época, las
pesquisas de un persistente y perspicaz inspector de policía le llevarán hasta
esta extraña familia, pero la investigación de lo que sucedió en aquellos días
puede indicar que Henry tiene alguna responsabilidad.
A la
vez, vamos conociendo la historia del primer marido de Lucy, un maltratador que
encuentra su merecido.








































