lunes, 9 de marzo de 2026

El círculo de los días

 



Hace más de cuatro mil años, una civilización de la cuál poco conocemos, realizó una obra que aún perdura y que maravilla por su dificultad. Una serie de piedras de tamaño descomunal fueron trasladadas hasta Stonehenge desde una distancia no precisamente pequeña, para las técnicas de la época.

Las piedras están orientadas de manera que el sol se cuela por ellas al amanecer, y según piensan los expertos, a la civilización que allí las colocó les servían para contar los días que iban pasando, los años… Y esta es la excusa que encuentra Ken Follett para, echando a volar su imaginación, contarnos quiénes y por qué decidieron maravillar al mundo, en su día, con una construcción que ha perdurado durante milenios y que yo visité hace unos días.

Las relaciones interpersonales entre las sociedades ganaderas, agricultoras y recolectoras son, obviamente, inventadas. Pero quizá fueron así, quizá no… No lo sabemos, y bien está lo que se ha convertido en un relato bien hilado.

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