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martes, 29 de mayo de 2012

El perfume de la Dama de Negro


Gaston Leroux, en la segunda parte de la maravillosa novela El misterio del cuarto amarillo, trata de “cerrar el círculo”. Si lo consigue o no, es discutible. En esta ocasión, el misterio no es cómo salió el asesino de un recinto cerrado, sino cómo entró la víctima en dicho recinto, no menos cerrado que el cuarto amarillo.
Los mismos personajes del relato anterior, junto con algunos nuevos (varios de ellos totalmente innecesarios y algunos no), y de nuevo Rouletabille trazando el círculo para descubrir dónde está el asesino, bajo qué piel se esconde y cuáles son sus maquiavélicas intenciones.
Todo ello bajo la sentimental historia del reencuentro entre madre e hijo, asunto del que podría haber sacado más partido. Para esta novela de continuación, sólo puedo decir algo que no siempre es cierto pero aquí va como anillo al dedo: nunca segundas partes fueron buenas.

domingo, 27 de mayo de 2012

El misterio del cuarto amarillo


Gaston Leroux concibe el clásico crimen dentro de una habitación cerrada como una manera de lucir a su pequeño gran periodista de investigación, Rouletabille. Una trama magníficamente orquestada alrededor de Mathilde Stangerson, víctima una y otra vez de un desalmado asesino al que sólo al final vislumbraremos en toda su magnitud, gracias al buen hacer y “el lado bueno de la razón” de Joseph Rouletabille.
Aunque quedan algunos cabos sueltos en esta maravillosa novela de misterio y crimen (la relación entre periodista, víctima y asesino resulta un tanto ambigua), Gaston Leroux escribió una obra maestra de la literatura policíaca, enganchando al lector o lectora desde la primera página y hasta el último capítulo del libro.