Esta
novela, primera de las publicadas por un escritor novel, es un thriller que
transcurre en Madrid. El propietario de una pequeña editorial con dificultades
económicas vuelve en el AVE desde Sevilla cuando alguien se le acerca en el
tren, le hace inhalar una sustancia, y muere apenas llega a la estación de
Atocha. En principio no tiene por qué ser un homicidio, pero la autopsia no
deja lugar a dudas: envenenamiento por ricina.
Una
joven inspectora de policía recién llegada a Madrid será la encargada de
investigar, junto con su compañera. Cada una de ellas tiene sus propios
problemas personales, pero se implicarán en el proceso con premura y sin cejar
en el empeño. Empezando en primer lugar por el entorno familiar, laboral y
personal del fallecido, en el que detectan circunstancias extrañas, y
continuando con los compañeros de viaje con conocimientos en botánica o
química, que les pudieran haber ayudado a cometer el crimen. Y todo se complica
cuando es asesinado uno de estos compañeros de viaje.
Una
trama bien hilada y un relato fácil de leer, con un final bien resuelto. ¿Qué
más se puede pedir de un thriller?

