miércoles, 14 de enero de 2026

Respirar por la herida

 



Eduardo es un pintor que vive atormentado por la muerte en accidente de tráfico de su mujer y su hija hace catorce años. Aunque trató de vengar dicha muerte, las consecuencias han sido trágicas y ha pasado varios años recluido en una institución mental.

Un día, es contratado por Gloria, una violinista de prestigio y divorciada de un cineasta también muy reconocido, para dibujar el retrato de Arthur. ¿Quién es Arthur? El hombre que, de manera accidental, atropelló a su hijo Ian, quien falleció en el acto.

Arthur está en la cárcel desde hace cuatro años, pero sale indultado, aunque enormemente amenazado de prisión. Todo su afán es encontrar a su hija Aroha, desaparecida poco antes del fatal suceso que acabó con él entre rejas.

Todos estos personajes se enlazan a lo largo de la trama, incluyendo personajes de los bajos fondos, argelinos desarraigados, niños chinos adoptados y mafia china de trata de mujeres, torturadores sudamericanos… El sufrimiento de unos y de otros, el amor, la desesperanza, el desaliento extremo de casi todos los personajes (no recuerdo ninguno que termine de manera feliz), termina concluyendo de manera redonda y magistral.

No había leído esta novela de Víctor del Árbol, una de las primeras que escribió, y me ha parecido estupenda.

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