Hoy han
estrenado una versión del clásico Cumbres borrascosas, y cuando me
enteré decidí que quería volver a leer esta maravillosa novela que leí de niña.
Esta es
la historia de un amor salvaje, un amor intenso, y un amor, como decimos ahora,
tóxico. Catalina es una niña que vive en Cumbres borrascosas, la casa familiar,
y un día su padre trae a la casa a un pobre huérfano que ha encontrado por las
calles de una ciudad. Pronto este niño llamado Heathcliff, y Catalina,
comienzan una amistad infantil que con el tiempo se convierte en un amor que
ninguno de los dos sabe gestionar.
Catalina
se casa con su vecino Eduardo Linton y Heathcliff aparece para crear malestar y
tensión, casándose con Isabel, hermana de este. Jamás la tratará bien, ni se
interesará por su hijo cuando su esposa le abandone. Todo su afán es el amor de
Catalina, pero esta ha perdido las fuerzas a causa de unas fiebres que le han
generado el mal de amores que sufre continuamente. Cuando Catalina muere tras
dar a luz a una niña, llamada también Catalina, Heathcliff estará a punto de
perder la razón. Seguirá odiando al viudo Eduardo, y tratará de que todos a su
alrededor sean infelices.
Cómo
puede enganchar una novela en la cual los protagonistas son odiosos… Una
maravilla, no puedo decir otra cosa.

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