Liliana
fue asesinada en el verano de 1990 por un exnovio. Estudiaba Arquitectura en México
D.F., disfrutaba de sus amistades y de sus estudios y tenía sueños. Con veinte
años, era una muchacha muy independiente que plasmaba en cartas, notas y
papeles cualesquiera sus pensamientos y reflexiones. Por esta razón, cuando
treinta años después, su hermana mayor, escritora de profesión, decide escribir
sobre su vida y sobre el crimen, abre las cajas que llevaban cerradas todo
aquel tiempo, y muchos de estas breves notas forman parte de la novela.
Liliana
empezó a salir muy jovencita con Ángel, un chico que vivía en su ciudad, Toluca,
un par de años mayor que ella. Poco después se fue a México D.F. a vivir y a estudiar,
pero Toluca estaba a apenas una hora de distancia. La relación iba y venía
hasta que finalmente Liliana rompió definitivamente con él. Él no lo llevó bien
y, una noche, entró en su apartamento y la asesinó.
La
autora relata, además del crimen y la pena que siente treinta años después, los
cambios que se han ido introduciendo en la sociedad, pasando a tratar los
crímenes pasionales como violencia de género.

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