jueves, 14 de mayo de 2026

La intriga del funeral inconveniente

                               


         

Eduardo Mendoza puede escribir de muchas maneras, y en esta ocasión utiliza su pluma para relatar de manera magistral una serie de absurdos sucesos que me han llevado, inevitablemente, a la cripta embrujada. El protagonista vuelve a ser el mismo, con algunos añadidos.

Todo comienza con un funeral al que asiste muy poca gente. El fallecido, y en este caso supuestamente asesinado, es un pobre desgraciado que en el pasado colaboró con la policía en algunos casos (y protagonizó novelas). Un joven aprendiz de periodista, Ramoncito Valenzuela, asiste al sepelio y escribe una pequeña crónica que será desencadenante de una serie de hechos a cuál más inverosímil.

Los personajes que van apareciendo son entrañables, desde Cándida, la avejentada hermana del supuesto finado, pasando por la rebelde Titina o el sorprendente Winston, o incluso el impredecible y jubilado inspector Jarana. Todo va dando vueltas entre secuestros, persecuciones y embaucadores, hasta que la historia tiene un fin, parece que redondo.

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