domingo, 7 de junio de 2026

Condenados a vivir



Leí esta novela hace muchísimos años, más de treinta seguramente. Está dentro de una colección de novelas ganadoras del Premio Planeta en casa de mis padres. Hace poco sentí la curiosidad de saber cómo había envejecido esta maravillosa historia.

Ha terminado la guerra civil, y Julián Vega, que ha combatido con el bando nacional, llega a Barcelona. Sus orígenes están en Granada, pero en Barcelona se sentirá bien, y encontrará la manera, cuando se licencie, de ejercer su profesión, arquitecto. Allí entablará relaciones con Rogelio Ventura, constructor sin muchos escrúpulos con el que iniciará una amistad de las que duran toda la vida. Ambos se casarán, con Margot y con Rosy respectivamente, y tendrán hijos.

De la mano de ambas familias, los Vega y los Ventura, y de sus amigos, conocidos y familiares, iremos viendo los cambios que se producen en la sociedad española en general y barcelonesa en particular. Los hijos irán creciendo y reclamando su espacio, en un momento de grandes cambios, pues el régimen franquista está agonizando y los aires de libertad vienen desde el extranjero.

Aunque algunas cosas chirríen (se banaliza y normaliza, por ejemplo, todo lo relacionado con la prostitución y la infidelidad), y se noten los cincuenta y cinco años que han pasado desde que fue publicada, sigue siendo lo que recordaba. Grande, Gironella.


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