Jeffrey Archer es un valor seguro, y sus
novelas son tramas perfectamente elaboradas aunque los métodos inevitablemente
nos parezcan un tanto antiguos.
En esta ocasión, todo comienza cuando, durante
una presidencia de los Estados Unidos ficticia, con otro de los Kennedy como
presidente, está a punto de aprobarse una ley de control de armas (nos suena,
por supuesto, este debate). Hay un senador que ha puesto en marcha una
conspiración para asesinar al presidente con el fin de acabar con dicha ley. Y
esta conspiración es casualmente descubierta por un camarero que no debería
haber conocido el idioma inglés, pero que también casualmente, tenía algunas
nociones que le permitieron captar parte de una conversación.
Este camarero está en peligro de muerte, y
hablará con el FBI, en concreto con el agente especial Marc Andrews, un joven
ambicioso y eficiente cuya vida comenzará a estar en peligro en ese momento.
Ante su soledad ante el asunto (su compañero y su jefe han sido asesinados) se
dirigirá al director del FBI y a partir de ahí comenzará una carrera para
averiguar quién es el senador que se ha convertido en la manzana podrida. Todo
esto mientras se enamora de una joven que podría estar implicada familiarmente
en el asunt0, y tratando de mantener al entorno del presidente al margen del
asunto con el fin de capturar a los conspiradores in situ.
Una novela de intriga, típica de Jeffrey
Archer, bien escrita y terminada. Buena lectura.